22 de septiembre de 2022, jueves – Noto – El bus partió de Enna casi a horario. Alrededor de las nueve de la mañana avistamos Gela, que de lejos parece una ciudad industrial. Y de cerca no mejora. La primera frase que se me ocurrió fue: «Lo mejor de Gela es que la estación de autobuses queda al lado de la de tren». El tren es el siguiente transporte para nosotros. La estación de tren es un desierto …
22 de septiembre de 2022, jueves – Noto – El bus partió de Enna casi a horario. Alrededor de las nueve de la mañana avistamos Gela, que de lejos parece una ciudad industrial. Y de cerca no mejora. La primera frase que se me ocurrió fue: «Lo mejor de Gela es que la estación de autobuses queda al lado de la de tren». El tren es el siguiente transporte para nosotros. La estación de tren es un desierto con casino. No hay nadie en los andenes, todos están en las maquinitas de juego. El olor a cigarro es insoportable. Hay un bar, con escasa o nula oferta comestible. Del lado de la entrada hay mesitas improvisadas con pensionados jugando a la baraja. Tuvimos tres horas de espera por el tren que nos trajo a Noto. Lo segundo mejor de Gela (según el autor de estas líneas): un mini market que divisamos desde la estación-casino donde preparan paninis con libre elección de los ingredientes. Un par de mesas afuera, una de las cuales, birra mediante, nos ayudó a pasar las horas. Y finalmente subimos al tren regional, parecido a otro que hemos tomado en Sicilia: tres vagones diesel, muy cómodos, hasta con baño para discapacitados, así que pude utilizarlo. A buen ritmo recorrimos las estaciones, en las que se destacaron Scicli, Módica y Ragusa. Luego de unas tres horas contemplando los paisajes algo áridos de la costa sur de Sicilia, apareció la estación de Noto. «Maps.me» nos guió hasta el alojamiento, a lo largo de unos 1800 metros en subida. Suave, por suerte. Transpirados, sacamos la llave de la cajita codificada. Nos encontramos con un bonito departamento de dos dormitorios donde no falta nada. El nombre es algo complicado: Casa Ra Ficu Pala Holiday Home. A todo esto, y ducha necesaria y organización, solo restó tiempo para ir al supermercado. Grande, bien surtido y de una cooperativa. Que es a mitad de la subida ya hecha. Allá van Ovir y Gloria contentos en bajada y no tanto en subida con bolsas que contienen agua, leche, cerveza. Los fluidos son pesados, los alimentos son livianos.
23 de septiembre de 2022, viernes – Noto – Cuesta resistirse a decir anoto en Noto, asi que no lo diré. El relato del día es simple: doble recorrido del Corso Vittorio Emmanuele, desde la puerta real hasta donde acaban los restaurantes, bares y porquerías para turistas. Qué manía esta de los italianos de usar las letras repetidas. Compramos dos imanes para que «luzcan» en la heladera. Nos atendió un cordobés de Argentina. Por la noche: Mismo recorrido, con comida y bebida: Tagliere y Aperol. El tal tagliere consiste en una tabla de fiambres, quesos, berenjena, hongos y algunas frutas. El Aperol consiste en Aperol. Helados en la esquina de la catedral. Frente al municipio, nos integramos a un mitin político, los discursos nos parecieron lo que se escucha en cualquier lado en las mismas circunstancias. Pero en italiano, que suena divertido. Es placentero pasear por el Corso de este muchacho Vittorio. No entramos a ninguna iglesia ni museo. Las abundantes iglesias del Corso Vitorio, todas del barroco siciliano, lucen muy bien cuando las castiga el sol, no tanto por la noche. Por todos lados hemos escuchado hablar en castellano, casi todos con acento argentino. En el interín entre tarde y noche, reservamos alojamiento cerca del mercado de Catania, donde nos quedaremos diez noches hasta despedirnos de Sicilia.
24 de deptiembre de 2022 – Noto y Lido de Noto – Hoy es aún más fácil describir las actividades del día: Playa en el Lido di Noto, con gastronomía playera. Hay una naveta (microbús) que te lleva por dos con cincuenta por persona. Tiene salida desde la terminal de buses de Noto, es decir una calle lateral al parque que desemboca en la Porta Reale. De acuerdo a las costumbres sicilianas, no hay una puta indicación del punto exacto de la fermata (parada). La empresa se llama Caruso y se la «distingue» porque las navetas son de cualquier color. Al menos dicen Caruso. El viaje es breve, no muy interesante. El mar con agua a temperatura agradable, la playa no es nada espectacular. Hay partes concesionadas que cuentan con sombrillas tumbonas y esas cosas. Nuestro chiringuito se llama «El pampero». Habrá un argentino al comando. Buenas noches.
25 de septiembre de 2022, domingo – Día de elecciones, Portopalo y Noto – El pronóstico del clima nos decía que habría lluvia. Y la hubo. Llegamos a la «fermata» del Interbus con llovizna. Poca cosa, casi nada. El viaje demora unos cuarenta minutos, en los que llovió bastante. Al poner el pié en Portopalo la lluvia nos perdonó para que pudieramos hacer la visita, de poco más de una hora, suficiente para contemplar el lugar, que es interesante,. Una, por ser donde se juntan el mar Jónico y el Mediterráneo. Dos, porque hay una isla, un castillo, casitas de pescadores que ya no lo son, y aguas transparentísimas. Hay algunos pescadores que ofrecen el translado a la isla. Durante todo el regreso llovió copiosamente, incluyendo nuestra subida desde la parada a nuestro alojamiento. Llegamos chorreando agua, y con la certeza de que hay que renovar nuestros impermeables. Por la noche reincidimos en el paseo por el Corso Vittorio Emmanuele. Lo de las elecciones nos ha pasado completamente desapercibido.
26 de septiembre de 2022, lunes – Modica – El pronóstico del clima era mejor en Modica que en Ragusa. Decisión: Modica. Aunque sea menos famosa. La lluvia no molestó hasta que hubimos regresado. Pero la de ayer había estropeado la vía a Ragusa, con lo que lo de ir a Modica resultó lo adecuado. El tren a Ragusa suspendido. Modica nos encantó, no tanto por sus iglesias barrocas, sino por su topografía. Un alto promontorio (cuándo no) desbarrancándose apurado por dos lados a unas gargantas. Y todo cubierto por casas o algún palazzo o iglesia. Las calles que zigzaguean para subir, conectadas por escaleras para quien esté con prisa y buenos pulmones. Y corazón. La catedral no está en la cima como se acostumbraba. Ni siquiera a mitad de la subida. Digamos un cuarto del total. El cura habrá calculado el mal negocio debido al esfuerzo para los creyentes si ponía el negocio muy alto. Y nos consta lo del esfuerzo: subimos hasta la cima, donde encontramos un belvedere vertiginoso sobre los techos de toda la ciudad. Almuerzo tardío en un simpático restaurante algo fuera de las huellas turísticas, y regreso en el coche motor pintarrajeado que ofrece Trenitalia para este recorrido. Muy pintoresco, pero con algo de olor a combustión del diesel. Fuimos los únicos pasajeros en todo el trayecto, así que pudimos viajar sin las «mascherinas» FPP2 que te obliga a usar Trenitalia a causa del Covid-19. Ya tenemos suficiente del barroco tardío siciliano, mañana nos mudamos a Catania, para ver más barroco siciliano. Casi pura fachada, dice el «arquiteto» Ovir. Llueve con muchas ganas aquí en Noto, a las 21:21. Hasta mañana, que descansen.