Aqui ofrecemos algunos trucos que permitirán ahorrar unas monedas (y billetes). En prolijo desorden hay algunas obviedades como viajar fuera de temporada o aprovechar los días gratis de los museos. Uno muy efectivo es lo de hablar algo del idioma local, principalmente la palabra «no»
Fuera de temporada
Vaya a lugares económicos y fuera de temporada. No es lo mismo visitar París o Barcelona, que Luang Prabang. Los países en desarrollo, los países pobres, siempre serán más económicos. En general, muchos países africanos, el sudeste asiático, latinoamérica es donde el dinero rinde más. Europa y norteamérica son caros, no parece que haga falta decirlo. La temporada alta, que suele coincidir con el verano (salvo en estaciones de ski) es más costosa, a veces mucho más costosa que otras estaciones. Porqué no viajar a fines de la primavera, o a comienzos del otoño. Si vamos a la playa, el calor del verano perdura después de lo que indica el calendario. Varias ventajas: Las hordas de turistas ya se han ido, los alojamientos ya sienten la presión de sus camas vacías, los restaurantes ven flaquear la clientela. En cada caso habrá que estudiar, de acuerdo a nuestros intereses, cuál es la temporada más adecuada.
El idioma
Aprenda el idioma. No le sugerimos que aprenda vietnamita. Simplemente aprenda los saludos básicos, los números del uno al diez, algunas palabras acerca de lo que usted pueda desear. Conozca cómo pedir agua (o cerveza). Esto podrá no ser suficiente, pero le ganará muy probablemente la simpatía de los locales, lo ayudará a entender algo de la cultura del lugar. Las palabras «si» y «no» son imprescindibles. Además, servirá para negociar algún precio en el mercado, o un cuarto más barato. Para todo lo demás Google traductor en el teléfono móvil, al cual habremos cargado antes de salir de casa los idiomas necesarios. China es difícil de recorrer en forma independiente, pero el traductor electrónico nos puede salvar de pasar hambre en esos países donde nadie habla inglés, y los carteles parecen dibujitos sin sentido. Mencionemos que es posible apuntar la cámara del celular a un cartel y obtener la traducción en Google. También es posible mantener una conversación, ambas cosas apretando el botón adecuado.
El teléfono
Comprar un SIM local. Usar datos en roaming es prohibitivo. Un simple SIM de una compañía del país que estamos visitando suele ser muy barato, y nos permitirá contar con internet casi en cualquier lado. Un poco de investigación servira para comprar la mejor oferta. En algunos países ofrecen una «SIM turística» que suele ser económica y no tiene abono.
Agua embotellada
Este es un rubro que va sumando de a poco una cantidad inesperada. Hay que averiguar en el hotel si el agua es adecuada. Rellenar nuestra botella en bebebederos públicos, que suele haber en muchas plazas y parques. Lo mismo si en la sala de embarque del aeropuerto hay un bebedero.
Si, hay cosas gratis
Aprovechar lo gratuito. Hay museos que tienen un día gratuito. Las bibliotecas públicas acostumbran a ser siempre gratis. Ni hablar de parques y plazas, donde podemos organizar un picnic bien aprovisionado. Un servicio que vale la pena aprovechar es el de los city tours guiados a pié. Son una excelente forma de conocer la ciudad. Normalmente alcanza con una modesta propina. Agregarse disimuladamente en un grupo que lleva guía en nuestro idioma, encontrado en las ruinas de Epidavros (o donde sea) es tambien una forma de aprender algo sin pagar.
Hay descuentos
Aprovechar los descuentos. Los museos, los parques nacionales y muchas atracciones privadas suelen ofrecer descuentos a estudiantes, o a personas mayores, o a naturales de países vecinos. Habrá que preguntar en cada caso, siempre.
A veces, recompensemosnos
No exageremos. Si estamos por debajo del presupuesto calculado, o bien si pensamos que nunca más en nuestra vida volaremos en globo enTurquía, pues… Olvidemos todo, y regalémosnos esa cosa tan linda que lamentaremos toda la vida no haber hecho.






























































